En esta forma de la nostalgia, con el silencio de la tarde y un viento que no murmura nada, se abre un puerto de tranquilidad, donde arriban navios llenos de recuerdos, pequeños tesores, joyas que son recuerdos. Los aprecio, me acomodo en ellos, los dejo cantar aquellos momentos. Mi espiritu deja de interpretar; y puesto en la ventana del faro del tiempo, con el alma humeda de lagrimas y brisa del mar, imagina que danza, solo y tranquilo. Mientras, el sueño vuelve a serlo, la realidad toma su lugar nuevamente (hay un momento en que todo se cruza; y ahí, en esa confusion de azar y dimensiones, beso tus labios, grito tu nombre, sudo tu cuerpo) el sol vuelve a despedirse, vestido en un manto de nubes que tambien se aleja.
Marzo 16, 2008
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