Incluso hay dolor en el final del desencuentro. Porque el final del dia pesa igual que el de la noche, situados en el mismo camino; con el desapego, el dolor no cega; pero la anchura de la libertad angustia: faltan las paredes, las frustraciones y lo poco a poco realizado. el eco aun no existe alla y aqui es como un sordido grito inacabable. Asi operan las transiciones, cansan el musculo del alma, no se muestran como la oportunidad y la sorpresa.
Marzo 23, 2008
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